La mitología griega refiere un primoroso y bello vergel propiedad de la diosa Hera en un remoto rincón de Occidente. Este enclave contaba con un árbol de manzanas doradas que, según el mito, proporcionaba la inmortalidad: éste era el Jardín de las Hespérides. Al igual que hicieran Shakespeare en su obra Trabajos de amor perdido y John Milton en El paraíso recobrado, un grupo de arquitectos e ingenieros agrónomos de la Universidad de Sevilla recurren a la mitología para inspirar su obra (...)